Desperté en un bosque. Pequeños granos de lluvia bañaron mi cara.
La brisa fría soplaba y me susurro en el oído un silfo, una melodía de canto celestial.
Allí cantaba la brisa serena y el frió me arropo en un regazo de nueva leña.
Me dijo el silfo: ¡levanta los ojos al aire poeta! Mírame, soy el silfo del canto triste.
Con tu mechero enciende la llama, para que canten a coro las salamandras. Monedas echa a la tierra para que los duendes bailen su danza mágica.
Ve al estanque allí te esperan las ninfas y las ondinas para darle alegría a tu alma, te esperan con sus cuerpos desnudos. La naturaleza espera que veas la fiesta, porque la luna crece y el espíritu se expande.
Escribe una historia, déjala en el bosque, que lean los hombres lo que vieron tus ojos, aunque les parezca delirio.
En cuanto a ti, te has de disolver en la llama, para que pagues nuestra gracia con cenizas……
Antes de llegar el alba, Se apago la llama cuando termino de arder su carne, el silfo regalo una lágrima al cuerpo quemado, y los otros elementales lo bañaron con lágrimas y sonrisas. El bosque que canto una vez a la vida, hizo un ritual de muerte para redimir a un poeta.
lunes, 9 de marzo de 2009
Oráculos de la sangre
Pasó ya la masacre, y casius, se pasea entre cuerpos mutilados. Huyeron los verdugos invisibles, dejando la desolación y el olor a muerte viajando en los vientos de la confusión. Pero casius el siempre valeroso, siente miedo hoy, al ver a un pueblo de cadáveres y con su suelo vertido en sangre. Los clamores de los niños al haber solicitado ayuda, dejó dibujado el dolor en los rostros de los pequeños. Las lenguas ensangrentadas de los ancianos colgaban el los cordeles de secar la ropa. Casius camina con la duda extraña corroyendo su cerebro por no saber que ha pasado, llego al pueblo después de la masacre y solo halló muertos.
Tomó rápido el camino que lleva al templo de los oráculos, entre blancas y gigantescas columnas de mármol. El templo de las siete puertas, donde se encierran en cada una los más grandes arcanos adivinatorios existentes. Al llegar al templo, enterró su espada en el centro de un círculo cabalístico, portador de los sellos celestiales. Al hacerlo, las siete puertas abrieron sus fauces herméticas, como trueno estrepitoso se escuchaban al abrirse, relámpago segador era ver la luz que desprendía cada una. Después que abrieron todas las puertas, casius tomo una blanca vestimenta llamada orácular, y vistió con ella su fuerte y valiente cuerpo pero aun mortal. Soltó su larga y negra cabellera, para bañar su cara en la fuente de la pureza, que se encontraba frente al templo y delante del círculo cabalístico. Secó su cara y caminó hacia el sacro y terrible misterio de las adivinaciones, para encontrar respuestas sobre la terrible masacre y los siniestros asesinos. Entró primero, a una extraña y oscura puerta llamada la puerta del ágora, donde un sombrío pasillo conducía a un altar triangular de color negro, que llevaba gravado en su centro tres bocas talladas en oro y emitían una luz igual al fuego de los cirios que hacían a casius tomar el color dorado por todo su cuerpo. Casius, parado al frente del siniestro altar, invoco ferviente los nombres de los espíritus de la lengua adivinatoria de la pirámide y no se escucho palabra alguna, llamo otra tres veces y las agoreras voces no se hicieron sentir, las bocas de la negra pirámide apretaron sus labios dorados ocultando su voz, y casius decepcionado salio sin respuestas de aquel portal. Al salir se adentró por el camino de las pitonisas. Caminó entre jardines y delicias y aromas de resinas y hiervas aromáticas, entre grandiosos y hermosos paisajes, para buscar respuestas en este otro portal. Fue como si viajara en otra dimensión en un pestañar, nuestro pobre e ingenuo héroe se encuentra con las siete pitonisas, que le deberían revelar el enigma. El les pregunta: ¡en nombre de los buenos dioses! Busco respuestas de sus labios hechiceros ¿que ha pasado en el pueblo cuando yo no me encontraba? ¿Quiénes fueron los misteriosos asesinos? Y como en un trance diabólico, las pitonisas no responden a sus preguntas sus rostros parecen borrarse, sus bocas y sus ojos se encuentran sellados con oscuridad. Las siete adivinas se encuentran de rodillas como si cumplieran un castigo, el no las toca ¡prohibido tocar lo sagrado! Casius hijo de la desilusión, sale de aquel oráculo como un rayo de luz guiado por extraños designios.
Aquí, ahora casius escudriñará los misterios de Morfeo. Se encamina valiente al altar del dios del sueño, y después de haber atravesado su portal, evoca el nombre misterioso del ser sonámbulo, y al poco tiempo una nube de recuerdos de sueños antiguos invadió la cabeza de casius el hijo de lo gigantes. Morfeo se dejó ver en la mente del adormecido casius, pero nunca hablo, ni hablaría jamás…….
Así paso el tiempo y los oráculos no profirieron palabras, Casius cansado de silencios, se dirigió a los principales pórticos que romperían la discreción de los dioses. Se dirigió al portal de apolonio ¡OH apolonio de tiana! ¡Quien como tu! divino ser, mago de magos y maestro de sabios alquimistas. Casius llega al gran altar del oráculo de apolonio y con sus labios puros, invoca devoto: ¡OH tu gran maestro! Hacedor de la magia, concede a este, tu hijo, las respuestas que necesito de tu boca santa. La estatua de piedra de apolonio, pareció cobrar vida, levanto su mano derecha y señalo la última puerta. Casius entendió y callado se dirigió hacia allá.
Hasta aquí hemos llegado, es donde los arcanos se interpretarán de misteriosas maneras. Casius, cruzó la última puerta y encontró una iglesia, desconocida a su pagana fe. Era una catedral católica, el último oráculo del templo. Aquí se veían vírgenes y santos iluminados por velas que se consumían con ese olor a cera y chisporreteaban ante una gran imagen. Todas estas figuras adornaban el lugar, pero esto no importaba, el tenia que encontrar respuestas, nuestro héroe solitario caminó por un pasillo, sobre una alfombra roja que conducía al salón de oraciones. Un cristo crucificado de gran tamaño colgaba en la pared, ultimo oráculo. Casius intuía que este le daría respuestas, pues apolonio había señalado hasta este portal. Casius cansado de que enmudecieran los dioses, se echo de rodillas en el altar y miró a Jesús en el madero del martirio, con aquellos afilados clavos que traspasaban su alma, a través de sus manos de divinidad humana que lo hacen unir al madero con la sangre que vierte su cuerpo. El héroe clama al cristo martirizado diciendo: ¡OH señor! Dios que no conozco, con amor te pido respuestas, por favor, no ocultes tu voz a los miserables oídos de tu adorador, no escondas tus señales a mis mortales ojos.
En este instante, la imagen abrió los ojos.
Casius se alegra al ver la primera señal y después pregunta: ¡señor que te dignas en escucharme! Dime ¿quien mato a los hombres de mi pueblo cuando yo no me encontraba?
La imagen, empezó a sangrar, y de sus ojos brotaron lágrimas de sangre, que corrían por todo su cuerpo y caían al suelo, dando respuestas con palabras escritas. Responde el oráculo escribiendo en el piso:
-Demonios, liberados del averno sombrío, mataron y devoraron a los hombres de tu pueblo.
-Y ¿por que? No existe razón en estos actos….
Un relámpago espanta la calma de Casius. Y El oráculo derrama más sangre con la cual contesta en palabras escritas.
-En ellos no existe razón, las fierezas de sus actos, les da fuerzas, y atacaron para robar el alma de los hombres y apoderase del pueblo, que lo convertirán en reino de sombras... por eso enmudecieron los otros oráculos, sellados por su oscuridad, que hasta aquí no llegaron por que soy un dios desconocido a tu culto.
Después, se hace un corto silencio y un frió de ultratumba invade el rostro del hijo de los gigantes. Y pregunta Casius: ¿que puedo hacer para remediar todo lo dañado?
-nada, dice el oráculo, no conoces aun los secretos de la guerra contra las legiones del umbral. No creo que tú, hijo de los gigantes puedas huir, aun con todas tu fuerzas no lograras combatirlos.
-¿y como puedo librarme del enemigo nefasto?
-con la muerte, antes que toquen tu cuerpo mortal. Respondió el oráculo: solo así te libraras de las garras de los depredadores, y solo de esa manera te guardaría en los mundos de los menores dioses….
-¡OH mi dios! Dime ¿será el suicidio la solución divina de mi salvación? Pregunta Casius, con los ojos empañados y la voz temblorosa…
Cae otra lágrima que augura palabras amargas tal vez, y en el suelo de las respuestas contesta el oráculo con sangre: yo te puedo ayudar si quieres, no es propicio que tú te arrancares la vida con tus manos, así no pasarías a nuestros reinos……
Casius, con su cara humedecida por las lágrimas y sus ojos enrojecidos de llanto, responde: ¡OH señor! Has conmigo lo que os plazca, pero libradme rápido de las garras enemigas. Que no lleguen a tocar mi alma y mi pureza. Libradme así sea con el mas grande dolor y eleva mi espíritu a las esferas del sol. La imagen, el cristo, el gran oráculo del templo, levantó la mirada hacia el cielo de la catedral, mientras Casius se encontraba de rodillas aun. Empezó a sangrar la imagen sobre el, a brotar la sangre, por las manos, los pies, los ojos y el costado derecho de la imagen, bañando a Casius completamente. Desde el techo hizo el oráculo desprenderse una esfera metálica con un gran borde afilado en su superficie, que lo hacia asemejarse al planeta saturno, la esfera se desprendió decapitando cruelmente a Casius, hijo de la desilusión, el héroe mártir. ¡pobre inocente! La sangre corrió por todo el salón y su cabeza quedó como adorno del templo sagrado de los oráculos marcando los últimos tiempos.
¡Espero que tu alma este bien guardada compañero! No creo que fue en vano tu hazaña
Absorbe en tu espíritu el alma de los que sufren….
¡OH casius! Amigo de tantos años, yo, el último sobreviviente de nuestro pueblo, lo vigilaré y lo protegeré en tu memoria, crearé un reino de hombres mejores traídos de lejanas tierras. Apolonio me revelo los misterios de la vida y la muerte. Desde ahora el esta conmigo, enseñándome como maestro y yo lo respeto como un verdadero discípulo. En cuanto a ti, te quiero y te respeto como a un hermano gemelo y espero verte llegar algún día del mundo de los muertos.
Atentamente: Arthur el guerrero sabio.
¡Ah! Y perdóname por no haber llegado antes….
Tomó rápido el camino que lleva al templo de los oráculos, entre blancas y gigantescas columnas de mármol. El templo de las siete puertas, donde se encierran en cada una los más grandes arcanos adivinatorios existentes. Al llegar al templo, enterró su espada en el centro de un círculo cabalístico, portador de los sellos celestiales. Al hacerlo, las siete puertas abrieron sus fauces herméticas, como trueno estrepitoso se escuchaban al abrirse, relámpago segador era ver la luz que desprendía cada una. Después que abrieron todas las puertas, casius tomo una blanca vestimenta llamada orácular, y vistió con ella su fuerte y valiente cuerpo pero aun mortal. Soltó su larga y negra cabellera, para bañar su cara en la fuente de la pureza, que se encontraba frente al templo y delante del círculo cabalístico. Secó su cara y caminó hacia el sacro y terrible misterio de las adivinaciones, para encontrar respuestas sobre la terrible masacre y los siniestros asesinos. Entró primero, a una extraña y oscura puerta llamada la puerta del ágora, donde un sombrío pasillo conducía a un altar triangular de color negro, que llevaba gravado en su centro tres bocas talladas en oro y emitían una luz igual al fuego de los cirios que hacían a casius tomar el color dorado por todo su cuerpo. Casius, parado al frente del siniestro altar, invoco ferviente los nombres de los espíritus de la lengua adivinatoria de la pirámide y no se escucho palabra alguna, llamo otra tres veces y las agoreras voces no se hicieron sentir, las bocas de la negra pirámide apretaron sus labios dorados ocultando su voz, y casius decepcionado salio sin respuestas de aquel portal. Al salir se adentró por el camino de las pitonisas. Caminó entre jardines y delicias y aromas de resinas y hiervas aromáticas, entre grandiosos y hermosos paisajes, para buscar respuestas en este otro portal. Fue como si viajara en otra dimensión en un pestañar, nuestro pobre e ingenuo héroe se encuentra con las siete pitonisas, que le deberían revelar el enigma. El les pregunta: ¡en nombre de los buenos dioses! Busco respuestas de sus labios hechiceros ¿que ha pasado en el pueblo cuando yo no me encontraba? ¿Quiénes fueron los misteriosos asesinos? Y como en un trance diabólico, las pitonisas no responden a sus preguntas sus rostros parecen borrarse, sus bocas y sus ojos se encuentran sellados con oscuridad. Las siete adivinas se encuentran de rodillas como si cumplieran un castigo, el no las toca ¡prohibido tocar lo sagrado! Casius hijo de la desilusión, sale de aquel oráculo como un rayo de luz guiado por extraños designios.
Aquí, ahora casius escudriñará los misterios de Morfeo. Se encamina valiente al altar del dios del sueño, y después de haber atravesado su portal, evoca el nombre misterioso del ser sonámbulo, y al poco tiempo una nube de recuerdos de sueños antiguos invadió la cabeza de casius el hijo de lo gigantes. Morfeo se dejó ver en la mente del adormecido casius, pero nunca hablo, ni hablaría jamás…….
Así paso el tiempo y los oráculos no profirieron palabras, Casius cansado de silencios, se dirigió a los principales pórticos que romperían la discreción de los dioses. Se dirigió al portal de apolonio ¡OH apolonio de tiana! ¡Quien como tu! divino ser, mago de magos y maestro de sabios alquimistas. Casius llega al gran altar del oráculo de apolonio y con sus labios puros, invoca devoto: ¡OH tu gran maestro! Hacedor de la magia, concede a este, tu hijo, las respuestas que necesito de tu boca santa. La estatua de piedra de apolonio, pareció cobrar vida, levanto su mano derecha y señalo la última puerta. Casius entendió y callado se dirigió hacia allá.
Hasta aquí hemos llegado, es donde los arcanos se interpretarán de misteriosas maneras. Casius, cruzó la última puerta y encontró una iglesia, desconocida a su pagana fe. Era una catedral católica, el último oráculo del templo. Aquí se veían vírgenes y santos iluminados por velas que se consumían con ese olor a cera y chisporreteaban ante una gran imagen. Todas estas figuras adornaban el lugar, pero esto no importaba, el tenia que encontrar respuestas, nuestro héroe solitario caminó por un pasillo, sobre una alfombra roja que conducía al salón de oraciones. Un cristo crucificado de gran tamaño colgaba en la pared, ultimo oráculo. Casius intuía que este le daría respuestas, pues apolonio había señalado hasta este portal. Casius cansado de que enmudecieran los dioses, se echo de rodillas en el altar y miró a Jesús en el madero del martirio, con aquellos afilados clavos que traspasaban su alma, a través de sus manos de divinidad humana que lo hacen unir al madero con la sangre que vierte su cuerpo. El héroe clama al cristo martirizado diciendo: ¡OH señor! Dios que no conozco, con amor te pido respuestas, por favor, no ocultes tu voz a los miserables oídos de tu adorador, no escondas tus señales a mis mortales ojos.
En este instante, la imagen abrió los ojos.
Casius se alegra al ver la primera señal y después pregunta: ¡señor que te dignas en escucharme! Dime ¿quien mato a los hombres de mi pueblo cuando yo no me encontraba?
La imagen, empezó a sangrar, y de sus ojos brotaron lágrimas de sangre, que corrían por todo su cuerpo y caían al suelo, dando respuestas con palabras escritas. Responde el oráculo escribiendo en el piso:
-Demonios, liberados del averno sombrío, mataron y devoraron a los hombres de tu pueblo.
-Y ¿por que? No existe razón en estos actos….
Un relámpago espanta la calma de Casius. Y El oráculo derrama más sangre con la cual contesta en palabras escritas.
-En ellos no existe razón, las fierezas de sus actos, les da fuerzas, y atacaron para robar el alma de los hombres y apoderase del pueblo, que lo convertirán en reino de sombras... por eso enmudecieron los otros oráculos, sellados por su oscuridad, que hasta aquí no llegaron por que soy un dios desconocido a tu culto.
Después, se hace un corto silencio y un frió de ultratumba invade el rostro del hijo de los gigantes. Y pregunta Casius: ¿que puedo hacer para remediar todo lo dañado?
-nada, dice el oráculo, no conoces aun los secretos de la guerra contra las legiones del umbral. No creo que tú, hijo de los gigantes puedas huir, aun con todas tu fuerzas no lograras combatirlos.
-¿y como puedo librarme del enemigo nefasto?
-con la muerte, antes que toquen tu cuerpo mortal. Respondió el oráculo: solo así te libraras de las garras de los depredadores, y solo de esa manera te guardaría en los mundos de los menores dioses….
-¡OH mi dios! Dime ¿será el suicidio la solución divina de mi salvación? Pregunta Casius, con los ojos empañados y la voz temblorosa…
Cae otra lágrima que augura palabras amargas tal vez, y en el suelo de las respuestas contesta el oráculo con sangre: yo te puedo ayudar si quieres, no es propicio que tú te arrancares la vida con tus manos, así no pasarías a nuestros reinos……
Casius, con su cara humedecida por las lágrimas y sus ojos enrojecidos de llanto, responde: ¡OH señor! Has conmigo lo que os plazca, pero libradme rápido de las garras enemigas. Que no lleguen a tocar mi alma y mi pureza. Libradme así sea con el mas grande dolor y eleva mi espíritu a las esferas del sol. La imagen, el cristo, el gran oráculo del templo, levantó la mirada hacia el cielo de la catedral, mientras Casius se encontraba de rodillas aun. Empezó a sangrar la imagen sobre el, a brotar la sangre, por las manos, los pies, los ojos y el costado derecho de la imagen, bañando a Casius completamente. Desde el techo hizo el oráculo desprenderse una esfera metálica con un gran borde afilado en su superficie, que lo hacia asemejarse al planeta saturno, la esfera se desprendió decapitando cruelmente a Casius, hijo de la desilusión, el héroe mártir. ¡pobre inocente! La sangre corrió por todo el salón y su cabeza quedó como adorno del templo sagrado de los oráculos marcando los últimos tiempos.
¡Espero que tu alma este bien guardada compañero! No creo que fue en vano tu hazaña
Absorbe en tu espíritu el alma de los que sufren….
¡OH casius! Amigo de tantos años, yo, el último sobreviviente de nuestro pueblo, lo vigilaré y lo protegeré en tu memoria, crearé un reino de hombres mejores traídos de lejanas tierras. Apolonio me revelo los misterios de la vida y la muerte. Desde ahora el esta conmigo, enseñándome como maestro y yo lo respeto como un verdadero discípulo. En cuanto a ti, te quiero y te respeto como a un hermano gemelo y espero verte llegar algún día del mundo de los muertos.
Atentamente: Arthur el guerrero sabio.
¡Ah! Y perdóname por no haber llegado antes….
martes, 3 de marzo de 2009
La promesa
Veo que caminas con mil cruces que te atormentan, tú, ¡poeta de negros ojos que encierras en tu mirada millones de misterios!
He esperado por ti desde siempre; en el más profundo rincón de un ruinoso palacio, tan olvidado como yo. Cien veces has pasado cerca de aquel paraje, ignorando mi abandono.
He visto millones de siglos y aun sigo aquí en el olvido de todos, en el recuerdo de pocos.
Ninguna alma se ha mostrado piadosa y me ha regalado un beso.
El miedo que desprenden los seres hacia mí, me ha convertido en monstruo. Llevo cuernos en mi vieja cabeza de chivo y pezuñas que me hacen abominable al buen juicio de los hombres. Fui rechazado de todos y aun los que profesan amor, por mi sienten odio.
Me pisotearon, me escupieron, rechazaron mi doctrina; pero nadie tocó mis tesoros, ningún espíritu manchó mi luz. Mi poder y sabias palabras aun están latentes con estrépitos de tormentas y volcanes, en el interior de mi sombrío, frió y feo cuerpo.
¡Pues soy yo poeta, el que te llama! En la más insondable de las noches oirás mi lira, pido que llegues a mí y compartas tus palabras, tu magia, tu arte….
Quiero que desempolves mis cuernos y des brilló a mis ojos.
Cuando liberes mi alma, te iluminare con mi luz, pues soy el sol de la sabiduría y el templo del poder. Te entregare tesoros, aprenderás a mezclar sentimientos con la química sagrada.
Pues me habrás librado de mi cautela y por ende te he de revelar los secretos. Te daré licencia para matar y arte para dar vida.
Tus enemigos caerán a tus pies.
Yo libre. Sonreiré como un ángel de luz azul entre la luz de las estrellas.
Tú cantaras alegre porque habrás encontrado entre las sombras, el reflejo de tu mente, un mágico amigo, el mejor de los tesoros, mi cola de báculo, símbolo de la serpiente y de nuestra unión y en tus manos… voy a dejar el mundo.
He esperado por ti desde siempre; en el más profundo rincón de un ruinoso palacio, tan olvidado como yo. Cien veces has pasado cerca de aquel paraje, ignorando mi abandono.
He visto millones de siglos y aun sigo aquí en el olvido de todos, en el recuerdo de pocos.
Ninguna alma se ha mostrado piadosa y me ha regalado un beso.
El miedo que desprenden los seres hacia mí, me ha convertido en monstruo. Llevo cuernos en mi vieja cabeza de chivo y pezuñas que me hacen abominable al buen juicio de los hombres. Fui rechazado de todos y aun los que profesan amor, por mi sienten odio.
Me pisotearon, me escupieron, rechazaron mi doctrina; pero nadie tocó mis tesoros, ningún espíritu manchó mi luz. Mi poder y sabias palabras aun están latentes con estrépitos de tormentas y volcanes, en el interior de mi sombrío, frió y feo cuerpo.
¡Pues soy yo poeta, el que te llama! En la más insondable de las noches oirás mi lira, pido que llegues a mí y compartas tus palabras, tu magia, tu arte….
Quiero que desempolves mis cuernos y des brilló a mis ojos.
Cuando liberes mi alma, te iluminare con mi luz, pues soy el sol de la sabiduría y el templo del poder. Te entregare tesoros, aprenderás a mezclar sentimientos con la química sagrada.
Pues me habrás librado de mi cautela y por ende te he de revelar los secretos. Te daré licencia para matar y arte para dar vida.
Tus enemigos caerán a tus pies.
Yo libre. Sonreiré como un ángel de luz azul entre la luz de las estrellas.
Tú cantaras alegre porque habrás encontrado entre las sombras, el reflejo de tu mente, un mágico amigo, el mejor de los tesoros, mi cola de báculo, símbolo de la serpiente y de nuestra unión y en tus manos… voy a dejar el mundo.
lunes, 2 de marzo de 2009
¡Estrella mía!
La estrella aquella, que regía silenciosa en el universo frió, es la estrella de lo raro. Todo ente de rareza y cosa y deforme y momias y noche, dependen de ella…………
Yo soy solo un instrumento de su sortilegio, compongo abismos y cuentos, poesía de cosas que hace mucho no existen. Invento vértigos, canto formas que no están aquí…
Ella me dio un gusto por la noche, y los animales que son ciegos y por los que ven en las tinieblas………
¡Tu que permites escuchar canciones prohibidas! Sonatas de rock, baladas y operas.
Cuento contigo para hablar de tus versos, y los monjes y los sabios ermitaños. Hablan de los deformes jorobados, de las arañas y pantanos perdidos en el fango de misterios misántropos. Se te implora entre polvo y libros, entre huesos y polilla. ¿Acaso hay un tesoro al final del arcoiris? Enseñasteis cosas que muchos dicen son mentiras, hablasteis, pero a los hombres le da miedo tu aspecto frió, y sin rostro, les ocultas tu mirada verdadera.
Gracias por guardarme siempre un sueño nuevo cuando estoy al borde del precipicio………………..
Yo soy solo un instrumento de su sortilegio, compongo abismos y cuentos, poesía de cosas que hace mucho no existen. Invento vértigos, canto formas que no están aquí…
Ella me dio un gusto por la noche, y los animales que son ciegos y por los que ven en las tinieblas………
¡Tu que permites escuchar canciones prohibidas! Sonatas de rock, baladas y operas.
Cuento contigo para hablar de tus versos, y los monjes y los sabios ermitaños. Hablan de los deformes jorobados, de las arañas y pantanos perdidos en el fango de misterios misántropos. Se te implora entre polvo y libros, entre huesos y polilla. ¿Acaso hay un tesoro al final del arcoiris? Enseñasteis cosas que muchos dicen son mentiras, hablasteis, pero a los hombres le da miedo tu aspecto frió, y sin rostro, les ocultas tu mirada verdadera.
Gracias por guardarme siempre un sueño nuevo cuando estoy al borde del precipicio………………..
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