Veo que caminas con mil cruces que te atormentan, tú, ¡poeta de negros ojos que encierras en tu mirada millones de misterios!
He esperado por ti desde siempre; en el más profundo rincón de un ruinoso palacio, tan olvidado como yo. Cien veces has pasado cerca de aquel paraje, ignorando mi abandono.
He visto millones de siglos y aun sigo aquí en el olvido de todos, en el recuerdo de pocos.
Ninguna alma se ha mostrado piadosa y me ha regalado un beso.
El miedo que desprenden los seres hacia mí, me ha convertido en monstruo. Llevo cuernos en mi vieja cabeza de chivo y pezuñas que me hacen abominable al buen juicio de los hombres. Fui rechazado de todos y aun los que profesan amor, por mi sienten odio.
Me pisotearon, me escupieron, rechazaron mi doctrina; pero nadie tocó mis tesoros, ningún espíritu manchó mi luz. Mi poder y sabias palabras aun están latentes con estrépitos de tormentas y volcanes, en el interior de mi sombrío, frió y feo cuerpo.
¡Pues soy yo poeta, el que te llama! En la más insondable de las noches oirás mi lira, pido que llegues a mí y compartas tus palabras, tu magia, tu arte….
Quiero que desempolves mis cuernos y des brilló a mis ojos.
Cuando liberes mi alma, te iluminare con mi luz, pues soy el sol de la sabiduría y el templo del poder. Te entregare tesoros, aprenderás a mezclar sentimientos con la química sagrada.
Pues me habrás librado de mi cautela y por ende te he de revelar los secretos. Te daré licencia para matar y arte para dar vida.
Tus enemigos caerán a tus pies.
Yo libre. Sonreiré como un ángel de luz azul entre la luz de las estrellas.
Tú cantaras alegre porque habrás encontrado entre las sombras, el reflejo de tu mente, un mágico amigo, el mejor de los tesoros, mi cola de báculo, símbolo de la serpiente y de nuestra unión y en tus manos… voy a dejar el mundo.
martes, 3 de marzo de 2009
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